
Todos conocemos a Janis Joplin por su potente y característica voz rasposa y llena de melancolía, que de una u otra forma logra abrazarte y acariciarte al son de sus melodías.
La cantante fue criada en Texas en una familia muy creyente, a la que acompañaba semanalmente a la iglesia. Es aquí donde tuvo sus primeros acercamientos a la música y podemos distinguirlos en varias de sus canciones, en donde encontramos coros unísonos acompañados de un órgano distinguido que sin duda nos remonta a las misas a las que asistía.
Durante su adolescencia fue encontrando su identidad, influenciada por el jazz y el blues de Lead Belly y Bessie Smith, al que tuvo acceso gracias a sus juntas de ese entonces; siempre manteniendo su conservadora crianza pero aún así dispuesta a conocer el mundo marginal al que se sumergió tras escapar de su hogar. Janis comenzó cantando en bares de la localidad mientras estudiaba Bellas Artes en la Universidad de Austin, pero nunca logró finalizar sus estudios pues encontró en la música el refugio que necesitaba.

Era una mujer que lograba llenar todos los lugares en los que se presentaba, tanto de gente como de energía, aunque ella estuviese vacía por dentro. Se caracterizaba por su actitud depresiva y desinteresada en el escenario, en donde destacaba por su look extravagante. Así fue creciendo en la escena hippie, presentándose de bar en bar en San Francisco, dónde logró explotar al máximo su talento, llegando a los oídos de productores musicales y a los escenarios de Woodstock: El festival más grande de rock que reunía a miles de hippies y donde logró consagrar su carrera.
Llegó a un nivel impresionante en donde cualquier banda en la que participaba le quedaba chica, su desacuerdo con la sociedad y sus letras sinceras la llevó a forjar su nombre como icono femenino del rock and roll de los 60’s en nueve años de carrera pero no todo es tan perfecto como parece porque junto con el éxito, también llegó la bohemia a su vida y con ella todo un mundo de drogas, adicción y excesos que la llevaron a sumergirse aún mas en su soledad. Nunca fue capaz de sostener una relación estable de pareja y pasó de pena en pena inspirando sus mayores éxitos.
Janis Joplin murió el 4 de octubre de 1970 en una habitación de un hotel de Hollywood con 27 años de edad, a consecuencia de una sobredosis de heroína o como le digo yo: sobredosis de corazón roto, que era justamente la causa de su abuso de sustancias. Hoy es reconocida mundialmente como leyenda e ídola y permanece en la memoria de la música como tal.

Sin duda alguna fue una mujer que logró brillar intensamente gracias a su desbordante talento, que logró conmovernos a todos con letras que describían lo difícil que es el romance para una mujer intensa y de pensamiento crítico.
Los dejo invitados a relajarse un ratito, prender un puchito en caso de ser necesario y escuchar su música si es que no lo han hecho aún. En particular el disco “Pearl”: el último disco que grabó y que se editó un año después de su fallecimiento y que es justamente el que logra capturar mayor parte de su escencia.
A continuación les dejo mi Top de favoritos: