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Baúl de los Recuerdos | La Naranja Mecánica

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Para todo cinéfilo, siempre es un placer revisitar una película clásica, pero darse el lujo de verla en pantalla grande es otra cosa, sobretodo con La Naranja Mecánica, la música de Beethoven entra de lleno por tus oídos, y a ratos me sentía como Alex obligado a ver imágenes ultra violentas sentado en la butaca de la sala.

Este clásico de Stanley Kubrick, que se estrenó por primera vez en 1971 (digo primera vez porque la censuraron un par de veces), es un TIENES QUE VER si o si, no solo por el director que ya todos conocemos, si no que esta es una de las obras primas de Kubrick, con una fotografía icónica, un guión muy polémico (no solo para la época, más bien hasta el día de hoy causa revuelo) y una banda sonora inquietante.

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Alex es un joven inglés, que disfruta la música clásica y las aventuras, esto ya que junto a sus amigos tienen como hobby recorrer las calles golpeando vagabundos, buscar peleas y tomar leche con sustancias ilícitas a más no poder.

Dentro de todas estas aventuras, que Kubrick nos muestra de manera explícita y a la vez hermosa, mezclando escenas de U L T R A V I O L E N C I A con música clásica, mostrándonos los tonos más altos de las sinfonías con los golpes más certeros, con cada nota, con un puño directo al bruco.

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Durante el estreno en 1971, hubo escenas que causaron mucha controversia, como escenas con desnudos completos, actos sexuales e incluso una violación, lo que llevaron a restringir la película en varios países, e incluso sacarla de cartelera para luego clasificarla como película X.

 Entre todas estas aventuras, hay una que no sale como Alex espera, y esto lo lleva a la cárcel, para luego internarse en un nuevo sistema de limpieza mental, que te obliga a sentir rechazo por todo lo que antes gustaba. He aquí una de las escenas inolvidables de la película, los clásicos ojos rojos de Malcom McDowell (que por cierto nunca más pudo ocupar gotitas para los ojos) abiertos a más no poder por este aparataje técnico como ocupaban los doctores para que viera las imágenes que representaban su propio actuar en aventuras pasadas.

Los puntos más altos de la película son sin duda la actuación magistral de McDowell como Alex, donde podemos ver en sus ojos todo lo que siente el personaje, desde lo calmo que es frente a sus padres, hasta la ira y adrenalina durante una violación cantando la clásica “singing in the rain”.

¿Que la hace una cinta clásica? TODO. Desde la perspectiva de las escenas (ya conocida para todo fan de Kubrick), el uso de color en las escenas para ambientarnos en lo que está sucediendo, los personajes representados a la perfección por los actores, el movimiento de cámara que llega a ser inquietante a ratos, pero por sobre todo, y a gusto personal, la edición, que nos lleva como una gran montaña rusa dentro de la cabeza de Alex DeLarge.

Si desean verla, no lo hagan en español, ya que se omiten muchas palabras creadas especialmente para la novela (escrita por Anthony Burguess) que luego utilizó Kubrick en la película y que dan muestra de la mezcla cultural de la época en inglaterra, como también, en el lenguaje “adolescente” que ocupaban estos drugos.

¿Aún no la ves? toma tu vaso de leche y sientate a disfrutar una de las obras maestras de los 70’. 

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