Cuando el nuevo largometraje de Spike Lee “Un Infiltrado en el KKKlan”, fue presentado en el festival de Cannes, este recibió excelentes calificaciones por parte de la crítica y se corono como una de las mejores obras proyectadas.
La historia se sitúa en Colorado Springs, Estados Unidos en los años ’70. Nos cuenta sobre Ron Stallworth, un policía afroamericano, él junto a su compañero Flip Zimmerman trabajan en una operación encubierta, con el propósito de infiltrarse en el KKK y conocer sus planes a futuro.

La película es un acierto de principió a fin. Pero lo que mas hay que destacar es el trabajo de el director (y todo su equipo) para mostrar las INJUSTICIAS y ODIO que ha recibido el pueblo afroamericano u alguna otra minoría a lo largo de toda la historia, hasta el día de hoy.
El guion más las actuaciones no te permiten quitar los ojos de la pantalla, te mantienen en un limbo de risas, suspenso y drama.
La dirección de arte y fotografía cumplen un papel importante, y esto queda demostrado con el vestuario, peinados, locaciones y por sobretodo, la iluminación clásica de los 70.

Spike Lee es un activista de primera, su medio de difusión y protesta es el cine. A pesar de que uno se ríe bastante en la película, no son las cosas que uno recordará al salir de la sala. La parte final da mucho que pensar y me tuvo bastante tiempo reflexionando. No estamos tan lejos de los que nos muestra Lee en este film, lamentablemente, una gran parte de nuestra cultura, se ha desarrollado mediante odio, discriminación e inconformidad.
P.D. Nos vemos en los Oscar 2019.
Noleinn.
Disponibles en Cines.
