Cuando era chico siempre tuve ese miedo irracional de que los duendes existían, a pesar de nunca haber tenido una anécdota real con alguno de ellos. Siempre los asimilaba con seres “malvados” que te roban los calcetines y se toman el licor de la despensa, bueno para mi sigue siendo así jajaja pero, ¿han oído hablar de los “diminutos”?
Basada en la serie de novelas escritas por la británica Mary Norton, The Borrowers (1952), Arrietty y el mundo de los diminutos, nos narra la historia de unos seres de 10 cm. que viven ocultos debajo de una mansión de campo a las afueras de Tokyo y que toman prestado de los humanos lo que necesitan para sobrevivir. Arrietty en una de sus incursiones se topa con Sho, un chico que acaba de llegar al lugar debido a su estado delicado de salud lo cual asusta a Arrietty ya que los diminutos no deben ser visto los por humanos nunca. A pesar de que estos dos formarán una linda y secreta
amistad, esto causará que la existencia los diminutos se vea afectada.
El desarrollo de la historia es bastante simple si se mira de un lado sencillo que aún así te dejará una rica sensación en el estomago y el corazón, pero si le pones mucha atención yendo mas allá de la hermosa ilustración de Ghibli y la excepcional música compuesta por la francesa Cécile Corbel, nos damos cuenta que encierra una clara moraleja que va más allá del deseo de despertar una conciencia ecológica en el espectador debido a los espacios ricos en naturaleza tan colorida, sino que intenta reubicar al ser humano como conector entre estos mundos, a Arrietty como la especie que está en etapas de extinción y a Sho, como el ser que custodia la esperanza de vida de estos microorganismos.
En esta ocasión, con Hiromasa Yonebayashi como director y a Miyazaki encargado del guión, obtenemos esta mezcla asombrosa de espacios inolvidables, diálogos potentes y por su puesto, a una gran heroína.

Uno de los detalles que mas me gustó, que puede sonar muy rebuscado, pero fue el cómo controlaron la masa y el peso tanto de objetos como de los líquidos que se presentan a lo largo de la película, realmente me sentía pequeño cuando nos trasladábamos a la pequeña GRAN casa de Arrietty y sus padres. Si creen que exagero, solo miren como sirven el té:

Sin dudas una de las tantas películas de Ghibli que no debes dejar de ver, totalmente recomendada tanto para grandes y niñxs, sobretodo que mejor manera de disfrutar un buen animé en una sala de cine con pantalla gigante. Tuve la oportunidad de ver mi primera película japonesa animada y vaya que feliz salí de ahí.