La chica en la telaraña, el nuevo film que llega a renovar la franquicia de novelas criminales Millennium desde el jueves 15 de noviembre en las salas grandes de nuestro país, se podría describir como un cambio total, básicamente un reboot de la franquicia, basado en el libro escrito por David Lagercrantz un segundo escritor que viene a continuar el legado de Stieg Larsson. Es importante saber que la historia de Millennium desde un comienzo se pensó para ser relatada en 10 libros pero que fue interrumpida por la repentina muerte de Stieg Larsson el 2004, La chica en la telaraña es una adaptación de Millennium: Lo que no te mata te hace mas fuerte(2015) el primero de los 2 libros escritos por David que reaniman el universo y continúan la historia de la defensora Lisbeth Salander.

Esta nueva entrega ha sido dirigida por el uruguayo Fede Álvarez, el largometraje se demora un poco en comenzar, aunque desde un comienzo está bien alimentado del frío nórdico potenciado con el clásico filtro verde-azulado, en contraste con el rojizo-blanquecino de la nieve y los detalles que vamos encontrándonos a través de la historia. En esta entrega veremos el orden mundial comprometido y Lisbeth atrapada en medio de una disputa internacional por un poder masivo capaz de destruir el mundo, además de fantasmas del pasado que tocarán su puerta para darle más que un susto. Luego de un millón de plot twists y planes paralelos perfectamente bien temporizados de Salander, como una carrera de ingenio entre los bandos, efectivamente un juego de ajedrez que podemos ver como se mueve cada una de las piezas en el tablero .

Claire Fox tendrá la dura tarea de ponerse los zapatos de Lisbeth Salander, quien dejó a todo el mundo expectante al dar el salto de Reina Británica a Punk vengativa, Claire logra darle nueva vida a su papel, se destaca como protagonista su interpretacion es fresca y muy cercana. Nos muestra una intrépida y llena de recursos Punk-Hacker, con toques absolutos de sensibilidad y empatía, pero que sin dudar es capaz de derrotar mafias enteras, infiltrarse en lo que sea y restablecer la justicia para todos.

La película cumple con las altísimas expectativas, divierte muchísimo y te mantiene en constante tensión, agarrado a tu asiento sin dejar de preguntarte que es lo próximo que ira a ocurrir, aunque luego de un gran ejercicio de concentración y deductivo de parte de los auditores, los plot twists se vuelven un tanto sencillos y un poco predecibles, una película que presumiblemente no se trató tanto de Lisbeth contra hombre que lastiman mujeres, sino de una chica más preocupada por el orden mundial, una Lisbeth que tiene más de James Bond o Batman, que la esencia de su lucha personal. La historia chica Salander tiene más carácter que una simple excusa para armar una trama enfocada en salvar al mundo de los tipos malos, una película que toma los elementos de forma obediente y les mezcla de tal manera de hacer algo más suave y sencillo.