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Reseña | “Supergirl” Una aventura espacial irreverente que expande el nuevo universo DC

Color, acción y ciencia ficción se unen para presentar a una Supergirl imperfecta, caótica y sorprendentemente carismática.

Después del optimismo y la nobleza que transmitió Superman, Supergirl toma un camino muy distinto. Sin perder el espíritu de los cómics, apuesta por una aventura espacial más violenta, irreverente y caótica, donde el humor, la acción y un universo repleto de criaturas extraterrestres marcan el ritmo de principio a fin.

Milly Alcock demuestra que fue una elección acertada para interpretar a Kara Zor-El. Su facilidad para cambiar de registro le permite construir una protagonista imperfecta, sarcástica y emocionalmente golpeada por su pasado. Ya sea en sus momentos de ebriedad, cuando utiliza el humor como mecanismo de defensa o durante las escenas de acción, consigue transmitir una personalidad muy distinta a la de Superman sin perder el carisma que define al personaje.

Uno de los mayores robos de cámara es Jason Momoa como Lobo. Su interpretación captura perfectamente la esencia del personaje: un motociclista espacial sin filtros, caótico, irónico y con una actitud rockera que convierte cada una de sus apariciones en un espectáculo. Es difícil imaginar una elección de casting más acertada.

Visualmente, Supergirl es una película que llama bastante la atención dentro de los proyectos recientes de DC. Aquí no hubo miedo a experimentar con una paleta de colores vibrante ni con un diseño de producción completamente volcado a la ciencia ficción. Desde sus escenarios hasta la arquitectura, la tecnología y las distintas razas alienígenas, todo contribuye a que la película explote visualmente. En varios momentos fue inevitable pensar en Star Wars por la construcción de sus mundos, mientras que su mezcla de humor, acción y aventura recuerda al espíritu de Guardianes de la Galaxia. Incluso hay secuencias que desprenden una energía cercana a Mad Max: Fury Road y al western crepuscular.

Su historia, eso sí, no busca reinventar el género. El guion es sencillo y en algunos momentos resulta predecible, aunque nunca deja de ser entretenido. También deja la sensación de que ciertos conflictos, como la depresión que arrastra Kara por distintas experiencias de su vida, podrían haberse explorado con mayor profundidad antes de dar paso a otros temas como el duelo, la pertenencia y la venganza.

A nivel de montaje hubo algunos instantes que llamaron mi atención. En más de una ocasión sentí que determinadas escenas habían sido recortadas, generando transiciones algo bruscas. No es un problema que perjudique seriamente la experiencia, pero sí un detalle que se percibe cuando se observa con atención.

Más allá de esas observaciones, Supergirl cumple con lo que promete: una aventura espacial divertida, con mucha personalidad y personajes que logran diferenciarse entre sí. Si este es el camino que seguirá el nuevo universo de DC, resulta fácil ilusionarse con lo que viene. Cada película parece aportar un tono propio, y esa variedad podría convertirse en una de sus mayores fortalezas.

No alcanza la profundidad de las mejores historias del personaje, pero sí ofrece una experiencia entretenida, visualmente atractiva y con una protagonista que deja claro que tiene todo para convertirse en uno de los pilares de esta nueva etapa de DC.

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