Scary Movie entiende que su única misión es hacerte reír.

Scary Movie sabe exactamente lo que es. No le interesa construir una gran historia, desarrollar personajes memorables ni entregar una sátira especialmente inteligente. Su narrativa es apenas una excusa para conectar una interminable cadena de sketches, referencias y chistes que apuntan a todo lo que ha dominado la cultura popular durante la última década, y funciona sorprendentemente bien.
La nueva entrega recupera el espíritu más salvaje de la saga: humor negro, chistes sexuales, absurdos, grotescos, referencias cinematográficas, cultura de internet y una absoluta falta de interés por los límites del buen gusto. Es una película que busca ser excesiva en cada decisión que toma y rara vez pide disculpas por ello.

La historia es probablemente lo menos importante. Hay secuencias completas que abandonan cualquier intención narrativa para concentrarse únicamente en desarrollar un gag hasta sus últimas consecuencias. Sin embargo, la mayoría de esos momentos encuentran su recompensa porque los chistes suelen estar mucho más inspirados de lo que esperaba.
Hacía tiempo que no me reía tanto en una sala de cine. No hablo de sonreír ocasionalmente ni de celebrar algún momento aislado. Hablo de carcajadas constantes durante buena parte del metraje. La función de prensa completa respondió de la misma forma: risas permanentes y varios aplausos espontáneos en algunas de las mejores escenas y cameos.

Parte de ese éxito está en que Scary Movie entiende perfectamente el material que está parodiando. Muchas de las películas que utiliza como referencia ya forman parte del imaginario popular contemporáneo, permitiendo que los chistes funcionen incluso cuando son absurdamente simples. También hay una capa de nostalgia evidente, tanto en el regreso de varios elementos clásicos de la franquicia como en la recuperación de ciertos estilos de humor que parecían haber desaparecido del cine comercial.
No todos conectarán con la propuesta. Su humor puede resultar ofensivo, infantil, vulgar o directamente agotador para quienes busquen algo más sofisticado. Pero tampoco creo que la película quiera convencer a ese público. Está dirigida a quienes disfrutan las parodias desatadas, el slapstick, el humor negro y las bromas que cruzan constantemente la línea.

¿Podría ser más inteligente? Probablemente. ¿Más crítica? También. Pero siento que esa nunca fue su misión. Su objetivo es reírse de todo y de todos durante noventa minutos, y lo logra.